domingo, 19 de octubre de 2008

EL HARTISMO en La Voz de Galicia, 18/10/2008

Hoy hemos aparecido también en La Voz de Galicia. El artículo tiene algunas inexactitudes, pues no hemos hablado de obras tradicionales, ni definimos las performances de esa manera, aunque es cierto que en ellas se da más valor al proceso que a la obra en sí. Pero en conjunto está bien, nos define. Aunque para la próxima presentación, en Ferrol, el manifiesto ya no recogerá el desafortunado ejemplo del latín, pues hemos eliminado esa referencia innecesaria, merced al asesoramiento de nuevos colaboradores del Hartismo, y hemos hecho algunos cambios menores más en su redacción.

Cansados de que una bolsa de basura sea considerada arte


Cansados de que una bolsa  de basura sea considerada arteHa nacido el hartismo, un movimiento que reclama que la cultura vuelva a apreciar la calidad de obras «tradicionales»



¿Al acudir a una exposición de arte contemporáneo, lo único que se le viene a la cabeza es que eso podría hacerlo un niño de tres años con una mano atada a la espalda? Entonces, está hecho todo un hartista, lo mismo que un grupo de cuatro artistas que se han decidido a denunciar públicamente y con mucho humor lo que ellos consideran la profanación del arte en el siglo XXI: «Estamos hartos de que cualquier cosa se nos pueda presentar como arte. Una lata llena de caca es tan solo una lata llena de caca, por mucho que intenten convencernos con una serie de ingeniosas historias para que la consideremos una obra de arte».


Ayer, el hartismo vio la luz oficialmente. Un largo manifiesto dejó claro a los asistentes que hay creadores disconformes con el hecho de que colocar cualquier objeto en un museo sea considerado un hito artístico. Que creen que el arte es saber plasmar una idea sobre una superficie con calidad técnica . Que están hartos de que el sistema cultural actual se asemeje al cuento infantil del traje nuevo del emperador.


Ayer, el hartismo se convirtió en el niño que gritaba que el emperador no iba vestido con ricos ropajes, si no que estaba completamente desnudo. Miguel Anxo Varela, Mariano Casas, Carmen Martín y Juan Manuel Moreno declararon públicamente que «el arte de vanguardia es como el latín, una lengua muerta». En la pantalla se sucedían imágenes de lo que el sector cultural llegó a considerar merecedor de un lugar privilegiado en una galería: animales disecados, bolsas de basura o perros muriendo de inanición en una sala minimalista de un museo cualquiera.


«Performance»


Al parecer, es lo que algunos consideran una performance, un concepto ajeno al común de los mortales que consiste, según los hartistas, «en dar más valor al proceso creativo que a la obra en sí». Los hartistas no quisieron perderse la oportunidad de emular a los creadores modernos
y organizaron una performance colectiva que consistía en la «ingesta masiva de pinchos de tortilla y vino tinto», tal y como destacaba en la presentación mundial del hartismo Mariano Casas, dibujante harto. Todo «a la salud del arte».


Y el atracón de tortilla es solo el principio. Los hartistas y todos aquellos que quieran unirse a sus reivindicaciones comenzarán dentro de poco a hacerse notar con una serie de, como no, performances. La primera será parodiar a aquel artista conceptual alemán al que indemnizaron porque su gran obra, una bolsa de basura colocada en medio de la Tate Modern de Londres, se la había llevado la señora de la limpieza pensando que era eso, una bolsa de basura. Por eso, es posible que coloquen carteles en las papeleras donde se pueda leer «por favor, no me lleves a un museo».

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