jueves, 12 de enero de 2012

Carta a un seminario de gestores d/el/Arte

"Divina proporcione"
por Josep Nogué

Me permito presentaros a un colega "Hartista", como todos nosotros "Hartista" por "obligación", que con mucha sátira y humor se dirige por carta a los altos estamentos del arte, rogándoles clemencia en sus veredictos. 
Se llama Josep Nogué y os paso su blog en el que encontraréis escritos (algunos en catalán) con mucha ironía dignos de un gran "Hartista". 
Ahí va la carta. Creo que su súplica la conocemos todos los "Hartistas" 
Eminencias Reverendísimas:
Ante todo pediros disculpas por importunaros con mi suprema ignorancia, propia, seguramente, de la tosca mentalidad de un simple trabajador manual embrutecido por el contacto con la vil materia.
Sin embargo, mi admiración por el Arte me empuja a dirigirme a Vuesas Eminencias Reverendísimas (V.E.R.) en demanda de orientación y consejo, pues deduzco de vuestras publicaciones, que sois expertos en el Arte contemporáneo y su mercado, terreno en el cual me siento absolutamente perdido.Es por ello que, abusando de vuestra paciencia, quisiera haceros participes de mis rogativas, a la espera de que tengáis a bien atenderlas.
Entiendo que, quienes acceden a vuestros seminarios, aparte de poder costearse lo que valen, tienen la intención de dedicarse, de alguna manera, a la gestión del arte en el ámbito contemporáneo; lo cual, en los tiempos que corren, y por lo que tiene de espiritual dicha especialidad, viene a ser –junto con el deporte- el equivalente actual de la religión, entendida como “el culto elevado a los altares” y, por tanto, reservado a la clerecía; cargo que V. E. R. asumen (o aspiran a ello) en el mundo artístico.
Por eso un servidor, que en la infancia fue monaguillo, nunca se atrevería a aspirar a cargo tan elevado, por lo que tiene que conformarse, a lo sumo, con el de sacristán de alguna de vuestras iglesias, capillas o catedrales.Porque, a pesar de haber sido educado en latines y haber ejercido diversas funciones parroquiales (léase: diseño gráfico, ilustración, escultura, muralismo…), destinando a ello incontables horas de oración, plegaria y recogimiento, no he sido bendecido con la gracia por la que se me permita acceder a los altares a participar de cualquier pobre o solemne misa, debiendo conformarme con ejercer de apagavelas en el rosario de las beatas.
Como doy por supuesto que vuestros seminarios facultan a sus Eminencias, además de oficiantes para dichos cultos, para saber distinguir entre buenas y malas obras; lo que tiene la virtud de elevar a los altares a las primeras y condenar al fuego eterno a las segundas; imploro de vuestra magnificencia y sabio discernimiento sacerdotal, tengáis a bien sopesar las mías, para que, en caso de considerarlas dignas de adoración, como seria mi aspiración, les sea otorgada su bendición para poder ser admitidas en el santo panteón de los milagros y convertirse en imágenes de culto. Y, así consagradas, permitan a su humilde autor (o sea, yo) beneficiarse de la modesta renta que los óbolos de los feligreses tengan a bien destinar al culto de dichas obras.
En caso contrario, si pensáis que solo merece vuestro repudio, imploro de la misericordia de vuesas mercedes, no las juzguéis con excesiva severidad, dado que fueron realizadas con la mejor intención, sin ánimo de ofender a dios, ni a sus respetables representantes en la tierra, tal como fueron escritas estas palabras, ni en ellas encontréis más pecado que el de la ironía.
P.E. Tal vez queráis aprovechar los desvaríos de este pecador, para instruir a vuestros Excelentísimos aspirantes en las miserias del bajo mundo, por el cual ellos deberán mediar.
Me ofrezco voluntario, para que, si lo creen conveniente V.E.R, sus pupilos puedan analizar los frutos de mis bajos instintos y, en lo posible, intenten enderezar mi vida por el recto camino.
Quedo a vuesa entera disposición.
Atentamente
Un pecadol