jueves, 5 de enero de 2012

El arte de la provocación: Damien Hirst

Damien Hirst con una de sus creaciones.


En una entrevista publicada en la revista 'Radio Times', el pintor inglés David Hockney ha desatado una intensa polémica en el panorama artístico británico al lanzar un duro ataque contra el artista Damien Hirst, al que le critica por utilizar asistentes y no realizar él mismo sus obras.

DAVID HOCKNEY . Autorretrato, 1955
oil on plywood,  24x18 in.

Como siempre la fama conlleva más fama, porque ya sea una crítica constructiva o destructiva, mientras  se hable sobre el artista en cuestión este permanecerá en el candelero, que al fin y al cabo es lo que pretende el arte de la provocación y el artista provocador.

David Hockney es un gran artista, no cabe duda, y uno de los más influyentes del siglo XX, admirador de Bacon y uno de los principales artistas del movimiento Pop inglés. Su alejamiento inicial de la abstracción en pro de una figuración muy particular, un tanto expresionista, lo distancia de las tendencias más vanguardistas y del conceptualismo actual. No es de extrañar pues su postulado y posicionamiento respecto a la tendencia actual de las escuelas cuando afirma: "Yo solía insistir en la escuela de arte que puedes enseñar las técnicas, pero no puedes enseñar la poesía. Pero ahora intentan enseñar la poesía y no la técnica".

David Hockney pintando una de sus obras

Estoy absolutamente de acuerdo con esta afirmación, sin embargo difiero en cuanto critica que la obra debe ser realizada enteramente por el propio artista. A mi juicio lo más importante de una obra de arte es el resultado, no el proceso como afirman los conceptuales, con lo cual los medios empleados para realizarla carecen de importancia. Lo primordial es que la obra sea estética y que transmita una vibración en el interior del espectador, una emoción armónica en su colorido y forma, una melodía que tanto pueda ser bella como expresar cualquier otro sentimiento. Artistas como Miguel Ángel, Rubens o Delaunay se habían servido de ayudantes para realizar vastas obras  que requerían de colaboradores, obras que de otra forma no existirían. Lo importante, además de la estética que menciono más arriba, es que el artista dirija y sea el creador de la obra, al igual que un director de orquesta sin el cual los músicos no podrían tocar la pieza armónicamente o un director de cine que dirige a sus actores y cámaras para la consecución de su obra final. Sin embargo sí creo rotundamente que las obras plásticas de formatos pequeños o medios las debe realizar el propio artista.

El caso de Damien Hirst que tanto critica Hockney, es diferente. Este polémico artista que tiene como sistema escandalizar al público con sus animales disecados en formol y sus calaveras humanas decoradas con brillantes, afirma  respecto a sus obras de círculos de colores que "Cuando vendo una, uso el dinero para pagar a gente que haga más. Ellos lo hacen mejor que yo. Yo me aburro, me vuelvo impaciente". Aquí creo que ya no cabe la creación ni la emoción que requiere una obra de arte que se precie, ya que nos da a entender que se desentiende con "su aburrimiento" de esta emoción, tan importante durante el proceso de creación para que el resultado nos pueda emocionar. El artista debe emocionarse y plasmar estas sensaciones.

Damien Hirst y su calavera de brillantes.


En muchas de las obras de Hirst es obvio que se requiere la "colaboración". Sobre su "estética" una imagen vale más que mil palabras, pero quizás una excepción está en la monumental The Virgin Mother ... vosotros mismos.

Podéis leer el artículo en "El Mundo.es"

For the Love of God 

LSD by Damien Hirst

The Virgin Mother

7 comentarios:

Andrés López dijo...

Vaia, así que se precisa colaboración! Pois que llo digan ao de Mecano que saíu artista, que agora está denunciado por parte do seu equipo colaborador... Ata onde debe chegar a colaboración? Hai límites e limitantes cos que se debe ter moito coidadiño ou todo pode quedar nunha farsa. Unha farsa máis da arte, e non só da conceptual, non cre?

Aldo Nadezh Hinojosa dijo...

Saludos colegas! Queremos invitarlos a ver nuestro proyecto "Misterios del Arte sin resolver". Ojalá sea de agrado. Saludos!!

http://cocotzin-colectivo.blogspot.com/2012/01/misterios-del-arte-sin-resolver-05-y.html

EKO dijo...

En este caso, el tamaño de la obra sí impora. En la Capilla Sixtina, M.A. requirió de una buena media docena de asistentes, los que molían los pigmentos, los que picaban los carones y los que aplicaban las grandes áreas de colores. No dejemos de mencionar a los carpinteros que incluso ellos, siguieron las instrucciones precisas del maestro de cómo construir los andamios para gessear las bóvedas y muros. Y ninguno realizó una tarea que Miguel Ángel no fuera capáz de realizar. Hirst y una multitud de "artistas" comisionan las obras que ellos son incapaces de realizar y en ocasiones de concebir. El cráneo de sircones de Hirst fué creación del joyero, y eso como a tí no te hace autor de la churumbela que le encargas...

elojocadaver dijo...

Yo soy una muy humilde amante del arte y mi opinión es tan humilde e insignificante como yo, pero rotundamente rechazo la obra de Hirst y tantos otros enfants terribles del arte tan valorados por la Tate y que Turner si levantara la cabeza igual y todo se la cortaba. Hirst no es más que un provocador...es toda su pose y provocar es fácil...si te quitas los puntos de cordura.

Caro ~ dijo...

Sí, Hirst es un provocador, pero así lo son muchísimos más dentro de el arte contemporáneo, es quizás una de sus cualidades -o defectos, quizás-. Sin embargo, debemos ver este tipo de arte con ojos diferentes, con ojos de arte-concepto. No podemos apreciar a Hirst como a Turner, tampoco a Turner como a Pissarro. El tiempo cambia y también las concepciones de arte. Todas bellas en su propia forma.
Yo no sé si estoy de acuerdo en cuanto a que lo más importante del arte sea el resultado... me parece que el proceso puede ser también interesantísimo, no sólo por las implicaciones estéticas, si no también porque muestran características propias de cada artista que, al final, nos fascina tanto como su obra.

Ceballos dijo...

Hola Caro, cada uno puede tener su parecer, pero te aconsejo que mires las cosas sin dejarte influir por la "crítica especializada" ¿Te gustan sinceramente las vacas en formol? Por mucho que lo mires con ojos diferentes, con ojos de arte-concepto, seguirán siendo vacas en formol. Por supuesto no podemos mirar a Turner como a Pissarro, son diferentes y de épocas distintas, pero su concepto del arte es el mismo, crear belleza y emociones a través de colores y formas. Sin embargo cualquier concepto en arte no tiene que ser necesariamente bello en su forma ¿Es acaso bello y novedoso un animal disecado? ¿O dejar morir de inanición un perro como hizo un malnacido en su malsana concepción del arte? No, cualquier concepto no es ni novedoso ni bello.
Francamente, el proceso no me interesa más que para mi mismo. En la mayoría de las obras de Hirts no interviene él mismo, con lo cual el proceso poco muestra las características del su autor, o quizás sí, que el autor es incapaz de hacerlo. El proceso puede ser interesante para el propio autor o para un estudioso del arte, pero para el espectador es el resultado lo importante, si ya no le gusta el resultado obviamente no le interesará el proceso.
Un saludo

elojocadaver dijo...

Hola Carol,
sí, otros tantos provocadores que no crean nada. El artista debe crear, hacer surgir algo nuevo, único e inimitable.Este grupito de provocadores han creado la idea de concepto donde todo vale. El hecho de materializar una idea no la hace una pieza de arte...