domingo, 21 de octubre de 2012

El arte contemporáneo ante el cambio de paradigma: la gallina.

Odio la prosa pseudofilosófica postmoderna. Ha sido leer "cambio de paradigma" y dejé, asqueado, este artículo.
 

A ver... Haré un esfuerzo y lo leo, Un momento. Quizá diga algo interesante, a pesar de todo.

Vale. Leído. Pues no, no me gusta, definitivamente. Viene a decir que "pobrecico el arte contemporáneo, ahora que hay crisis".

A mí me parece que si de algún lado sale todo el tinglado del arte contemporáneo (yo no lo llamaría sistema, que para mí es una palabra respetable que me trae a la memoria cosas chulas de ciencia), es precisamente, del tinglado aún mayor de los "mercados", que básicamente son las actividades de las oligarquías formadas por banca internacional, empresas transnacionales y grandes fortunas nacionales. O sea: los ricos de toda la vida.

Que ahora se estén vendiendo menos "cosas" contemporáneas (la palabra "obra de arte" me la reservo para otros usos) es sólo síntoma de que las oligarquías están ahora ocupadas extrayendo dinero del pueblo, como si fueran vampiros o algún tipo de ente estraterrestre capaz de sorber fuerza vital de los desprevenidos ciudadanos corrientes. Por lo tanto, andarse con pasatiempos como venderse entre ellos cagadas con lacitos (respetable costumbre francesa de antes de la Revolución de 1789) es algo que ahora mismo no viene a cuento. Mejor chupar, sorber y dejar seco al pueblo ahora que se ha abierto la veda. Cuando acaben con nosotros ya se preocuparán de volver a inventarse un pasatiempo. ¿Quizá el tráfico de niños en formol? Pues quien sabe, todo puede ser.

Es lógico que el director del Reina Sofía se preocupe por su futuro inmediato. Pero yo, al menos, tengo otros problemas.

8 comentarios:

mariano dijo...

Es curiosa la retórica que ha llegado a construir toda esta "oligarquía cultural" vendiéndonos los chupaderos que han arruinado la cultura como la cultura en sí misma. Con dos cojones compara lo que hacen los Centros de Arte Contemporáneo con lo que hacían Brancusi, Giacometti, Picasso o Miró en París hace un siglo...pero ¿en qué se parece?. Claro que los artistas hacen la cultura, son los sujetos activos de ella...pero las carcasas vacías que se han creado para "contener cultura", que ni conectan con los artistas ni con el público, sino que son un circuito cerrado que se retroalimenta con el "circuito artístico" y le provee de fondos públicos que no suelen acabar en manos de artistas...¿se parece en algo al ambiente cultural del París de principios del xx?.
Es muy ruín utilizar la imagen de aquel París próspero culturalmente para seguir poniendo el cazo y pedir en nombre de "la cultura", so promesa (a una clase política no muy documentada) de convertir a nuestras ciudades (incluso pueblos) en referentes culturales que nunca serán.
El modelo de Centros Culturales es OBSOLETO. No solo porque esté anticuado, sino porque nunca ha sido actual. Nadie puede erigirse en representante de los artistas más que ellos mismos. Nadie puede prometer que los artistas vayan a crear más que ellos mismos. Son los artistas los que escriben el relato de la cultura, y no toda la corte paniaguada y parasitaria que sólo sabe hacer dos cosas: poner la mano para recibir dinero público, y abrir la boca para pedirlo cuando le deja de llegar.
Las recesiones no producen un vacío en el arte, no tienen porqué, ya que, curiosamente, y como demuestra la historia, los artistas siguen trabajando con o sin dinero...pero los comisarios, directores de centros da arte y toda la "cúpula cultural" que se ha creado con las vacas gordas, se irá volando en cuanto sus bolsillos menguen. Y nadie los echará de menos.

mariano dijo...

Es curiosa la retórica que ha llegado a construir toda esta "oligarquía cultural" vendiéndonos los chupaderos que han arruinado la cultura como la cultura en sí misma. Con dos cojones compara lo que hacen los Centros de Arte Contemporáneo con lo que hacían Brancusi, Giacometti, Picasso o Miró en París hace un siglo...pero ¿en qué se parece?. Claro que los artistas hacen la cultura, son los sujetos activos de ella...pero las carcasas vacías que se han creado para "contener cultura", que ni conectan con los artistas ni con el público, sino que son un circuito cerrado que se retroalimenta con el "circuito artístico" y le provee de fondos públicos que no suelen acabar en manos de artistas...¿se parece en algo al ambiente cultural del París de principios del xx?.
Es muy ruín utilizar la imagen de aquel París próspero culturalmente para seguir poniendo el cazo y pedir en nombre de "la cultura", so promesa (a una clase política no muy documentada) de convertir a nuestras ciudades (incluso pueblos) en referentes culturales que nunca serán.
El modelo de Centros Culturales es OBSOLETO. No solo porque esté anticuado, sino porque nunca ha sido actual. Nadie puede erigirse en representante de los artistas más que ellos mismos. Nadie puede prometer que los artistas vayan a crear más que ellos mismos. Son los artistas los que escriben el relato de la cultura, y no toda la corte paniaguada y parasitaria que sólo sabe hacer dos cosas: poner la mano para recibir dinero público, y abrir la boca para pedirlo cuando le deja de llegar.
Las recesiones no producen un vacío en el arte, no tienen porqué, ya que, curiosamente, y como demuestra la historia, los artistas siguen trabajando con o sin dinero...pero los comisarios, directores de centros da arte y toda la "cúpula cultural" que se ha creado con las vacas gordas, se irá volando en cuanto sus bolsillos menguen. Y nadie los echará de menos.

Miguel-Anxo Varela Diaz dijo...

Muy buena reflexión. Casi podría ser un nuevo artículo.

Ceballos dijo...

Creo que lo que ocurre es que el señor Manuel Borja -Villel equipara épocas gloriosas (las primeras vanguardias del siglo XX) con lo que yo llamo "las ocurrencias contemporáneas", en los que los artistas no son los verdaderos partícipes sino sus títeres. Sí es cierto que en estas épocas doradas también había especuladores y marchantes que querían hacer dinero y especular, pero se dio la circunstancia que muchos de ellos (Theo van Gogh, Durand- Ruel, Ambroise Vollard, Pau Guillaume, Léopold Zborowski, etc) además de dinero tuvieron una gran visión artística, mucha fe en sus artistas y el tiempo demostró que fueron grandes visionarios y conocedores del arte con mayúsculas ¿Donde están ahora estos hombres que apostaron por lo "nuevo" aun a sabiendas que estaba marginado por la élite oficial? No, ahora lo "nuevo", sinónimo de "extravagante y contemporáneo" está protegido por pseudointelectuales esnobs que no poseen aquella visión estética y al mismo tiempo revolucionaria para discernir el buen arte de la extravagancia absurda y banal.
En el fondo, sin embargo, creo que dice alguna cosa interesante al final del artículo: "Hoy, más que nunca, estamos ante una época que demanda la asunción de responsabilidades al tiempo que obliga a mantener una dimensión ética. Sin ella, corremos el riesgo de eternizar la miseria del presente e impedir la posibilidad de un futuro". Yo matizaría un poco : Más que "mantener" una dimensión ética habría que, artísticamente hablando, proliferar una verdadera dimensión ética .

Superpitagórico dijo...

¿Éste sitio es de arte contemporáneo? me parece interesante el aporte irónico de su contenido, las piezas que ilustran son estupendas a pesar de que forman ya parte de la historia. ¿No tienen artículos de artistas modernos?

Ceballos dijo...

Superpitagórico, cualquier artista "moderno" puede escribir comentarios en este blog. Por cierto ¿quiénes son los artistas "modernos"? ¿Nos puedes pasar algún enlace o informarnos sobre ellos? Me gustaría conocer tu visión.
Sobre este término tan confuso de la modernidad y contemporaneidad del arte he escrito algo en mi anterior post.
La confusión del arte contemporáneo

Miguel-Anxo Varela Diaz dijo...

Bueno, más que la ironía, buscamos el EXTERMINIO, como los Daleks. ¡MWAHAHAHAHA!

Rafa Chevira dijo...

Os invito a ver algunos de mis trabajos: http://rafachevira.blogspot.com.es/