miércoles, 17 de octubre de 2012

La confusión del arte contemporáneo

Maurizio Cattelan, denominado "Novecento", pero yo lo llamaría "¡Vaya putada!"


A raíz del artículo online de Avelina Lésper publicado en "Vanguardia",  "El arte contemporáneo es una farsa" y viendo la cantidad diversa de comentarios que han surgido me he permitido hacer algunas reflexiones sobre lo expuesto.

En realidad lo que dice Avelina es algo que está en la mente de mucha gente corriente de la calle, pero obviamente no creo que pretenda generalizarlo de manera absoluta. No todo es bueno, ni todo es absolutamente malo. Lo que ocurre y confunde a mi entender es que hablamos de arte a nivel general, cuando el arte tiene muchas vertientes: la pintura, la escultura, la música, el cine, la arquitectura, la ilustración, el teatro, la literatura, la poesía, y aun podríamos seguir. Del hecho de querer fusionar unas artes con otras radica una parte del problema. En el caso que tratamos, el de las artes plásticas, en la que podemos incluir  la pintura, la escultura, la fotografía, el dibujo o la ilustración, el grabado, en incluso la cerámica o la joyería, estamos metiendo en el mismo saco a las performances, vídeoarte e instalaciones y esto no lleva a nada bueno ya que se confunde al público y en el fondo se le engaña. Sin duda habrá muchas de estas representaciones que serán de calidad y otras que no, como ocurre en la pintura, pero dejemos las performances para los amantes de las performances, el vídeoarte para los amantes del vídeoarte y las instalaciones para los amantes de lo efímero y dejemos tranquilas a las artes plásticas en el lugar que le corresponden y para los aficionados y amantes que les corresponden.



Incluso en las mismas artes plásticas la exposiciones tendrían que ser bien diferenciadas. Mezclar dentro de la misma exposición obras fotográficas y obras  pictóricas me parece también un error ya que son artes que tienen unas diferencias muy grandes en cuanto a la manera de ser creadas e incluso en sus resultados plásticos. Es como si un espectador va al cine para ver una película y en vez de una película se representa una obra de teatro, obviamente se sentirá engañado. Creo que el espectador prefiere ver una exposición de pintura separadamente de una exposición fotográfica. Me decepciona muchas veces ver muchos concursos de pintura y exposiciones en los que parte de las obras son fotografías. ¡No fastidiemos! El pintor ha tenido que aprender el oficio de pintor y el fotógrafo el de fotógrafo.



Dicho esto creo que hay otra confusión al hablar de "Arte Contemporáneo" de una manera global como si fuese un término en sí mismo. Si nos atenemos a la definición de contemporáneo (lo que existe al mismo tiempo que algo tomado como referencia) nos damos cuenta que hablar de arte contemporáneo y englobar en él a todo el arte que se crea en una época o en un tiempo determinado (por ejemplo el arte de la actualidad) sería lo correcto. Todo el arte que se hace hoy en día es contemporáneo de cualquier otro arte que se haga hoy en día, por lo tanto no se puede llamar arte contemporáneo solamente al arte transgresor, a las performances, al vídeoarte, a las instalaciones, etc., sino que también los cuadros "clásicos" pintados hoy en día son arte contemporáneo. Así pues,  aunque parezca una obviedad, no se puede afirmar que el arte contemporáneo es "un falso arte", ni que "carezca de rigor", ni que le "falte inteligencia", sino que hay un tipo de "arte" actual y pasado de rosca que no tiene estas cualidades éticas y estéticas que debería tener el verdadero arte. Y aquí es donde se utiliza aquello tan vulgar de "sobre gustos no hay nada escrito", aunque yo creo que sí hay mucho escrito pues si una obra no contiene creatividad, inteligencia, armonía, y una bella composición estética carece de buen gusto y deja de ser una obra de arte. Pero si alguien quiere torturarse con esas cosas que no llegan al alma y creerse que por ello es más inteligente y "moderno" que los demás allá él con su conciencia. 

Resumiendo, yo cambiaría el sentido que se le da al término "Arte contemporáneo" por su verdadero significado, es decir, arte existente en la actualidad  y pasaría a llamar a estas llamadas "artes" con un simple y poco original nombre: "Ocurrencias contemporáneas". 


14 comentarios:

Adrian Bellesguard dijo...

Ceballos, bravo, muy inteligente comentario. Creo que la postura de estar cansados de un "arte" superficial, anecdótico, etc.etc. es absolutamente válida e importante pero encuentro un nivel de mediocridad enorme en la mayoría de los que critican el "Arte Contemporáneo" incluyendo la selección de pintura del mismo Julian Spalding, en ella encuentro bastantes cosas que todavía tienen menos interés que las cosillas de Hirst y ¡que decir de los Stukistas, el 95% pintan fatal! Estar en contra de algo que no vale no le da necesariamente valor a nadie. Creo que lo único que vale es hacer un buen trabajo y despreocuparse de lo que hace o gana el vecino, ahora, el que no hace o es capaz de hacer un trabajo en arte ni medianamente aceptable dificilmente podrá alcanzar una mínima credibilidad. Por otro lado ¡nada más difícil en estos días que ser un pasable crítico de arte, el último que me interesó fue Robert Hughes cuya muerte he sentido muchísimo.

Elsa Sposaro dijo...

Estoy en casi todo de acuerdo con tus pensamientos y palabras. Digo "casi" porque a pesar de pensar lo mismo me pregunto si no seremos nosotros los que no terminamos de aceptar que como todo, cambia, y el concepto estético no es la excepción.
No me refiero específicamente a los animales muertos incluidos en las obras, quizá porque no tiene otros sentimientos...tampoco me gusta llamarlo "Arte", pero qué pasa si lo miramos como la expresión social de estos tiempos (entre tantas otras). La banalidad, el ansia de protagonismo, la desesperación por ser diferente, el sadismo, el masoquismo, la contradicción, la búsqueda desenfrenada y algunas veces sin sentido ni rumbo, son indudablemente características de nuestra sociedad actual, contemporánea.
Quizá tendríamos que hacer una lectura no sólo de la obra en sí, sino de la intención del artista al presentarla.
En cuanto a la mezcla de técnicas y lenguajes, a mi no me parece mal. Incorporar una fotografía en una pintura no me espanta. Entiendo que todos los artistas a través del tiempo han echado mano a los elementos que sus tiempos les ofrecían. Creo que ahora es lo mismo, solo que las cosas han cambiado.
Gracias por expresar generosamente tus pensamientos y hacernos pensar y repensar el Arte.
Elsa Sposaro
Un saludo cordial

Ceballos dijo...

Hola Elsa,
Agradezco tus comentarios y ciertamente gran parte del arte contemporáneo refleja esta gran falta de valores que mueve el mundo actual. Pienso que cuando se habla de ARTE en mayúsculas desde el punto de vista de la belleza, de la estética y del buen oficio la intención puede tener valor pero tratándose de excentricidades realizadas con intención de llamar la atención ésta carece de sentido.

En cuanto a la mezcla de fotografía y pintura en un cuadro tampoco lo veo mal, quizás no me expresé con claridad. Yo me refería a las exposiciones conjuntas de ambas técnicas. E intentado rectificar y aclarar mi post en este punto para evitar nuevas confusiones.

Un saludo

Toledo dijo...

Académicamente hablando, arte contemporáneo se entiende como todas las formas surgidas a partir del urinario de Duchamp y que no están realizadas dentro de los materiales y soportes “tradicionales” del arte. Es por eso que Avelina se refiere a arte contemporáneo cuando habla de estas formas de instalaciones, performances etc. Por eso los museos tienen usan esta referencia y exponen únicamente estas formas cuando se llaman Centros o Museos de arte contemporáneo. Tu aclaración, Ceballos, no aporta orden, de hecho denota que aun no asimilas que los dueños de esto, los teóricos y comisarios, si tienen esta denominación como un estilo o género. Para ellos es muy claro, al momento de montar una exposición, qué es contemporáneo y que no lo es. Por esa ingenuidad, la tuya, los pintores no tenemos exposiciones con comisarios enchufados. Por ciero: El cine y toda la lista que haces por supuesto no es “arte contemporáneo”.

Ceballos dijo...

Perdón, me dejé una "H" en mi comentario anterior
He intentado.....

Ceballos dijo...

Toledo,

Lamento que mi escrito no te aporte "orden", sino que te confunda. Quizás no me expresé suficientemente bien o tú no entendiste a que me refería.

Yo que conozco bastante bien esta terminología por estar metido en este mundo del arte, sé muy bien que el término "arte contemporáneo" a que se refiere Avelina, los comisarios y los "dueños" de todo este montaje, está referido, entre otras cosas, a este tipo de arte en el que los materiales y soportes no son los tradicionalmente usados. Por cierto, no creo que este término fuese utilizado a partir de Duchamp sino que fue una derivación del término "arte moderno" que ya se utilizaba mucho antes.

En mi escrito "La confusión del arte contemporáneo" hago referencia, entre otras cosas, a la equivocación, digamos etimológica, de este término que es muy confuso y que puede tener varias interpretaciones para el público aficionado en general (acabo de mirar en Wikipedia y allí también menciona las diferentes maneras de entenderlo). Insisto, etimológicamente hablando y por razones de la lógica de la comprensión, "arte contemporáneo" debería ser todo el arte que se hace hoy en día, otra cosa es que hayan etiquetado con este nombre al arte al que tu te refieres de los "materiales y soportes que no son los tradicionalmente usados". Para mi es un error de concepto tanto para el público de la calle como para la historia del arte.

Dices que los "dueños de esto, los teóricos y comisarios, sí tienen esta denominación como un estilo o género", quizás en parte es cierto a día de hoy, pero creo que este término no identifica ni un estilo ni un género. Un estilo o un género sería el "impresionismo" o el "fauvismo" o el "cubismo". El "Arte contemporáneo" no es ni un estilo ni un género, es una denominación que nos describe únicamente temporalidad. Imagínate por ejemplo dentro de 200 años (en el siglo XXIII): menudo lío tendrán si tienen que identificar y situar el "arte contemporáneo", este del que tú hablas de los "materiales y soportes que no son los tradicionalmente usados", con el arte de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI. Para identificar hoy en día y en un futuro el estilo o el género de ese tipo de arte - si alguien lo recuerda - se tendría que inventar una palabreja tipo "extravagancionismo" o "todovaleismo" que situaría fácilmente tanto la época como el estilo (si es que tiene un estilo). Por cierto, siguiendo mi razonamiento y el significado real de contemporaneidad, el cine y toda la lista que hago - que son diferentes ramas del arte- sí sería arte contemporáneo.

No creo que mi "ingenuidad" de la que me responsabilizas sea la causa de que a los pintores no nos enchufen en exposiciones de la élite artística, la causas de todo esto son muchas y mucho más profundas, pero este es otro tema del que ya hemos hablado mucho en nuestro blog.

Miguel-Anxo Varela Diaz dijo...

Yo creo que el término "arte contemporáneo" ha sido usurpado por una élite. Élite, que dicho sea de paso, no es "selecta" por motivos culturales o artísticos, sino por la pasta que poseen. Que esa élite tenga poder es lógico, pues poseen fortunas de primerísimo orden. El esnobismo y la petulancia son simples tics de la gente de esa clase económica, y la especulación y la ostentación su pan nuestro de cada día. Así se entiende que esta gente se entretenga comprando y vendiendo los objetos más estrambóticos, desde momias de niños del Perú hasta vinos echados a perder de puro viejos, pero carísimos. Otros entretenimientos tan caros como estúpidos para la gente que se lo puede permitir son las operaciones de "estética", el turismo sexual, la pederastia, los "deportes de riesgo" y por supuesto, eso que llaman "arte" y "contemporáneo". ¿Que exista esa actividad carísima y con cierta repercusión mediática hace que en realidad el arte contemporáneo sea ese?
Pues rotundamente NO. Es una forma minoritaria, tanto por su público como por su repercusión histórica. El gran público aborrece ese tipo de objetos y en cambio aprecia la pintura realista, la impresionista y hasta cierto punto parte de la pintura vanguardista.
Lo mismo puede decirse de los coleccionistas. El número de museos y coleccionistas públicos o privados que atesoran ese tipo de objetos es mucho menor que el de coleccionistas de arte (para que se entienda, cuando digo arte me refiero al que no es heredero del discurso anti-arte de Duchamp). Entre otras cosas, el arte tiene una historia que se remonta a la mismísima Edad de Piedra y se da en todas las culturas y tiempos. Lo otro es reciente (estirando mucho el concepto podemos decir que empezó más o menos en 1917, pero propiamente empieza con el expresionismo abstracto norteamericano a mediados del siglo XX) y hasta hace muy poco ha sido exclusivo de los países occidentales.
Por otra parte, el arte tiene una enorme legión de practicantes, evidentemente unos más talentosos que otros, unos con más fama o dinero que otros, y además existe un número aún mayor de aficionados.
La cosa duchampiana se da solamente en algunas escuelas de Bellas Artes, específicamente en las asignaturas y durante el tiempo en el que los profesores incluyen ese tipo de cosas en sus programaciones.
Fuera de ese ámbito, desciende radicalmente el número de practicantes, limitándose a la gente que se ha sabido codear con algún teórico, sea crítico, galerista, historiador o comisario (curador), etc, que aúpe su "obra". Sin exposiciones subvencionadas y por supuesto actos sociales, este arte simplemente NO existe. Por supuesto, no existen ni clases particulares ni asociaciones de vecinos o escuelas privadas estables que se dediquen solamente a impartir enseñanza de la cosa duchampiana. O hay pasta de por medio, o la cosa duchampiana, esa cosa a la que pomposamente se llama "arte" y "contemporáneo" en exclusiva, simplemente NO EXISTE.
En oposición, el arte es obstinadamente practicado por gente que se está muriendo, literalmente, de hambre.

Miguel-Anxo Varela Diaz dijo...

El término "arte contemporáneo" es utilizado bien como lo que refiere Toledo, bien como lo que significa, arte de una época determinada y sin discriminar unos estilos sobre otros, sino todos a la vez. Este uso es generalizado, tanto académicamente (yo soy licenciado en Bellas Artes y profesor de arte tanto a nivel privado como -suspiro- en la enseñanza pública y reglada, por lo que algo sé de cómo se utiliza en estos ámbitos), como en textos sobre cultura, en textos periodísticos, en catálogos de exposiciones, páginas de internet, etc. Cuando se habla de arte contemporáneo, en muchas, yo creo que en la mayoría de ocasiones, se incluye tanto las cosas de estilo duchampiano incluyendo lo conceptual puro y los objetos más variopintos como tiburones en formol o cuadros pintados con caca, dibujos hechos con clavos en una pared... como la pintura de Freud, Antonio López, y hasta de los pintores más clasicistas, como los neoacademicistas de artrenewal.org o del círculo de Arte Figurativo, que están por la labor de borrar del mapa todo lo que no sea el estilo de Boguereau y compañía. Hasta entran en arte contemporáneo muchas cosas hechas por artistas aficionados.

Como bien dice Ceballos, el término "arte contemporáneo" utilizado en el sentido que apunta Toledo, es algo reciente. En la época de Duchamp ser "moderno" era la obsesión, y sobre todo ser de vanguardia.

Actualmente, la ruptura del contrato social, la ofensiva neoliberal y toda esa mierda que han dado en llamar "crisis" ha cambiado el panorama. No el paradigma, porque creo que no hay posibilidad de cambiar de paradigma en cuestiones estéticas. El arte es algo primario y apreciado con auténtica pasión pero por una muy pequeña porción de la población. El goce estético no sabe de modas, estilos ni largos textos, y todos los devaneos de la filosofía le importan muy poquito. Por poner un ejemplo: la semilla germina aunque los humanos crean que es un espíritu, un dios, la fuerza vital, la humedad del suelo o las ondas orgónicas lo que la hacen germinar. Ella germina y punto.
Pues al arte le pasa lo mismo. Que se haga negocio, que no se haga, que se diga que la pintura es maravillosa o una cosa desfasada, no impide que pintemos. Porque el arte es vocacional y supone una necesidad para la gente que nace artista. ¡Hasta en Afganistán bajo los talibanes había pintores! El arte no se puede prohibir, por lo que una cosa tan tonta como que cuatro pelagatos (con mucha influencia, eso sí) digan que lo que hay que hacer es una cosa que se han sacado de la manga y a la que han dado en llamar -dentro de su pandilla- "arte" y "contemporáneo" no va a impedir que el verdadero arte y el verdadero arte contemporáneo de cada época se haga.

Es que la historia del arte no la deciden ni los críticos ni los historiadores: la deciden los artistas y el público. Y estos van por caminos muy diferentes a los oficiales. Por eso el CGAC o cualquier museo de eso que menciona Toledo, de "arte" "contemporáneo" está siempre vacío (excepto cuando dan de comer o beber o se ve gente en bolas, si acaso) y los pintores siguen teniendo -incluso ahora- encargos.

Ceballos dijo...

Excelente reflexión Anxo, solo tengo una duda sobre lo último que dices de que "la historia del arte no la deciden ni los críticos ni los historiadores: la deciden los artistas y el público." ya que muy bien sabes tú que de los impresionistas el público y la crítica se reían, lo mismo que de los fauvistas. Por el contrario ¿Qué me dices de Tapiès? Ya esta impreso en letras de oro en las enciclopedias y en la historia del arte, lo mismo que Warhol y otros muchos ¿Y esto ha sido por sus méritos o por el apoyo de esta élite selecta que tú mencionas?
En fin, esperemos que la historia futura ponga en su justo lugar a los artistas.

Miguel-Anxo Varela Diaz dijo...

Pues en mi opinión no es del todo así. El momento en el que surgió el impresionismo, no lo olvidemos, era el momento del triunfo en el arte oficial -representado por los grandes Salones- de artistas como Bouguereau o Cavanel. Pero fuera de la oficialidad bullía el arte alternativo contemporáneo a ese. No sólo impresionistas. AL MISMO TIEMPO (esto es algo que solemos olvidar o desconocer) estaban pintando los nabis, los simbolistas, los prerrafaelitas, los postimpresionistas como Cézanne (de hecho pintó junto a ellos en más de una ocasión) y hasta dentro de lo que hoy consideramos impresionistas estaban artistas que en aquel entonces no pertenecían total ni claramente al grupo, como Manet.

Si buscamos en la prensa de la época, toda esta ebullición (que tenía su público también) no aparecía por ninguna parte. En realidad los pintores académicos no eran tan malos como nos han contado; aunque vivieran de espaldas al mundo, pintaban y solían hacerlo bastante bien. Eso no quita que hubiera alguno menos avezado y refusées con grandísimo talento. En aquella época estoy seguro de que las menciones a muertes de artistas importantes sólo incluían a los oficiales de la Academia, no a los perroflautas del Salón de los Rechazados, y mucho menos a los que ni siquiera ahí habían sido admitidos.

El paralelismo en lo artístico con nuestra época, no obstante, lo hallamos más atrás en el tiempo: en la época del Manierismo, cuando gente con muy poco talento para el arte, como Vasari o Zuccari acaparaban la atención de la época y vivían como grandes figuras. También entonces tenemos una suerte de mercado de élite en el que triunfa el conceptualismo contemporáneo de entonces. Los artistas mediocres, como hoy, vendían a los ricos compradores la moto de que en sus cuadros había conceptos ocultos que sólo los de gustos refinados e iniciados en el arte sutil podían ver. ¿No te suena?

Ceballos dijo...

Por supuesto que bullía en esta época un arte alternativo y nuevo paralelamente al arte oficial (o sea el equivalente del "Arte contempráneo" actual hoy protegido) pero en general este "nuevo" arte estaba repudiado por la crítica y fue durante unos cuantos años el hazmereir del público. Tenía sus seguidores, por supuesto, pero por lo que yo sé eran una cuadrilla de marginados y extravagantes. Te recomiendo, si no lo has leído, la lectura de Emile Zola (La obra), en la que relata el momento del inicio y de los años posteriores del impresionismo, con Cézanne como protagonista ficticio, de hecho distanciado después del impresionismo. Verás la marginalidad que sufrían los participantes del Salón de los Rechazados.

Sin duda en todas las épocas ha habido la pintura oficial y la "nueva", hoy en día diría mejor las "ocurrencias-, pero se da la paradoja que en la actualidad la pintura oficial es la "nueva" (mal llamada "arte contemporáneo") y digamos la pintura de caballete o clásica es la que está proscrita por la oficialidad.

Aun no me queda claro si la historia del arte la deciden los artistas y el público (lo digo por lo de Tàpies y compañía).

Miguel-Anxo Varela Diaz dijo...

Ya, eso era así, porque entonces todavía la crítica de arte cumplía su función, era "crítica", como lo es hoy la crítica de cine o la crítica literaria. Hoy día, la crítica de lo que han dado las élites en llamar "arte" y "contemporáneo" es una especie de eco, de amplificador o altavoz del discurso de marketing que va unido a cualquier tipo de cosa duchampiana. Por eso no se escucha voz alguna contra los desvaríos del arte oficial.

Yo creo que no obstante, en el siglo XIX, y pese al apoyo burgués, el arte academicista se había ido volviendo autorreferente, y esta autorreferencia fue lo que lo mató. La fotografía y otros estilos pictóricos fueron abriéndose paso frente al academicismo, pues vivían momentos de gran vitalidad en sus inicios. La crítica tardó en asumir ese cambio, pero luego pasó que dijeron "digo" donde habían dicho "diego", y para mi forma de ver, ese error cometido unas décadas atrás con los impresionistas debilitó la confianza en sí misma de la crítica cuando llegaron los vanguardistas, pues se opuso poca, muy poca resistencia a la nueva ebullición de movimientos, colándose así tanto los que valían como los que estaban ahí sólo por la pasta.

Respecto a Tàpies, creo que se le pondrá en su lugar con el tiempo: cuando murió no toda la prensa le dedicó homenajes, sino que también hubo críticas. A mí me parece un pintorucho bastante mediocre que ha sabido venderse extraordinariamente bien con el rollo informalista primero y el zen y el conceptualismo después.

Ceballos dijo...

Totalmente de acuerdo, las críticas actuales en el mundo del arte son un puro masaje al artista de turno. A mi entender esto demuestra el elitismo del "arte contemporáneo": solo se hacen críticas de las exposiciones de los artistas "importantes" (los del circuito) y claro está, sus marchantes ya han comprado previamente al crítico de turno para que realice el masaje en los medios de comunicación. Los artistas desconocidos, sean buenos o malos, no pueden pagarse estas críticas. Todo corrupto, como la política.

Virginia Fondado dijo...

Es valida tu postura pero como todo lo que hace el ser humano en pos de la cultura,la religión etc esta lleno de imperfecciones y obviedades. No te olvides que el arte es hijo de su tiempo, un reflejo de involución en la que esyamos inmersos,mis palabras surgen de latitudes lejanas donde el circuito artístico también es limitado acotado a un grupete que supo estar en tiempo y forma con la gente que tiene cierto poder y un dudoso criterio.
Lo importante es crear mas allá de todo y el arte es una cuestòn de permanencia,,,a la espera de una justicia divina te saludo a ti y a tus colegas.