martes, 6 de enero de 2009

La revista HARTE CONTEMPORÁNEO en La Opinión de A Coruña (2009-01-06)

Una publicación "hartística"

Hoy ve la luz el primer número de 'Harte contemporáneo', revista impulsada por los integrantes del movimiento llamado Hartismo






Portada de 'Harte contemporáneo'. 
SARA VÁZQUEZ | A CORUÑA Entre los muchos que hoy se han animado a hacer regalos se encuentran los integrantes del Hartismo, un movimiento que, como su nombre permite adivinar, reivindica un cambio en la situación actual del mundo del arte, de la que están literalmente hartos.

Los hartistas -con hache- han querido agasajar hoy a quienes se dejen con el primer número de la revista Harte contemporáneo. En las 64 páginas que integran la publicación se encuentran artículos escritos por algunos miembros del movimiento, así como tres recortes de prensa recogidos de internet de la autoría de Rosa Montero, Arturo Pérez-Reverte y Mario Vargas Llosa. Tal y como explican los hartistas en su blog (hartismo.blogspot.com), en este primer número se incluye también un reportaje sobre "algunos trapicheos" de CGAC.

Esta revista viene a servir como medio de expresión de quienes se declaran hartos de que, hoy en día, cualquiera sea artista y cualquier cosa sea considerada arte.

Como reza el encabezamiento del Manifiesto Hartista, los propulsores del Hartismo alzan la voz contra el antiarte, el conceptualismo, la impostura y el culto al artista ególatra. El panorama actual está, según los hartistas, inundado por la soberbia del arte oficial, sus artistas y el entorno que los rodea.

Denuncian, además, que los movimientos artísticos ya no son cosa de los artistas, sino que están a merced de los comisarios. "Hemos pasado de ser los que protestaban y revolucionaban el mundo a ser sólo espectadores de un banquete ajeno, del que sólo tenemos derecho a las migajas", aseveran.

En este manifiesto, que resalta que el arte es de todos, los hartistas arremeten contra el elitismo, contra los transcendentalismos e, incluso, contra la Historia del Arte, a su modo de ver, sesgada por las teorías "vistosas pero interesadas" de la Crítica de Arte. El manifiesto incide con especial encono en el antiarte: "Partiendo de una idea jocosa de Duchamp (...), el antiarte ha llegado a ser el nuevo academicismo, el nuevo arte oficial. Justo el enemigo contra el que se acuñó el término. El propio Duchamp rechazaba que sus Ready-Made se tomasen como arte".