viernes, 24 de octubre de 2008

EL HARTISMO en novaxove.com, 23/10/2008

Gracias por el extenso artículo, que además incluye una encuesta.

Aquí el original, y aquí en PDF

Hartismo, la reivindicación del arte puro PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Iria   
miércoles, 22 de octubre de 2008
Hartos del arte oficial, del elitismo, de oir que el arte ha muerto, del anti-arte, del conceptualismo, de que cualquier cosa se pueda presentar como arte, del rol asignado al artista de hoy y de que se les quiera tachar de minoría. Estos son algunos de los puntos que revindican los Hartistas, un colectivo formado por tres pintores, cansados de la situación actual del arte. Mariano Casas Gil, Carmen Martín Serantes y Miguel-Anxo Varela Díaz son los fundadores del Hartismo que se presentó oficialmente el pasado día 17 en Santiago y que también se dará a conocer hoy en Ferrol.

 

"El Hartismo es un punto de partida pero también un objetivo. Queremos recuperar la normalidad, la sinceridad y la sencillez de nuestra profesión. Que pintar sea sólo pintar, sin extravagantes ropajes que disfrazan el arte de lo que no es. Aspiramos a ser el niño en el cuento El traje nuevo del emperador, diciendo a la sociedad lo que todos piensan pero nadie se atreve a decir", indica este nuevo colectivo en su página web .
 
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El origen del Hartismo tuvo lugar en 1994, cuando sus tres fundadores se conocieron en Pontevedra. Allí comenzaron a editar la revista A.C.M.E, que recibió el apoyo de alumnos de la Facultad de Bellas Artes. La principal influencia de este movimiento es el Stuckism, fundado en Londres en 1999, en cuyo manifiesto expresaron su repulsa por el Arte Oficial de un modo contundente y serio. Para los artistas hartistas, lo más importante es hacer arte, es por ello, que en su presentación en Santiago leyeron un manifiesto en el que denuncian la "situación absurda e injusta que en el mundo del arte se ha aceptado como norma".
 
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Uno de los puntos fuertes que se denuncia en este manifiesto, además de el elitismo, del conceptualismo y de la importancia que se le da a los -ismos, es el denominado anti-arte. "El Hartismo es un movimiento anti-anti-arte. No es posible convivir armoniosamente con un cáncer agresivo, que te devora desde dentro; es necesario luchar contra él, encontrarlo, aislarlo y extirparlo para que no siga avanzando y llegue a matarnos. No obstante, el Hartismo, como muestra de buena voluntad, está abierto a recibir a los anti-artistas que quieran reciclarse, aprendiendo técnica e intentando ser sinceros por primera vez en su vida", reza el manifiesto hartista.
 
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Asi mismo, los Hartistas rechazan "enérgicamente" la idea de que el proceso es más valioso que la obra, "de que sólo el valor perfomártico, constituye el hecho artístico". En su presentación oficial, los Hartistas realizaron una performance en la que se hartaron de pinchos de tortilla y vino, porque para ellos "todas las artes tienen un proceso y hasta un rito. Incluso el dueño de un bar que, aburrido, hace una tortilla de patatas, sigue un proceso fascinante y no exento de ritual", según indican.
 
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En la web de los Hartistas, todos aquellos disconformes con la situación del arte actual pueden realizar un test en el que verán si encajan con las características hartísticas y bridar su apoyo a este colectivo. Actualmente, cuentan con cerca de una treintena de pintores también hartos de que los movimientos artísticos sean "cosas de los comisarios, que recorren galerías y centros de estudios, buscando artistas emergentes que ilustren su idea para ese año de lo que debe ser la novedad en el arte".

10 comentarios:

Passy dijo...

Ya disculparán, pero hay aspectos que no acabo de entender.

Supongo que la foto tachada de La chica Klein significa que la obra de d. Ives está en su catálogo de Hartistas, encabezado, a lo que parece por d. Marcel. Y esto ¿A qué se debe? a que Klein halló una forma determianda de expresión más allá del pincel de cerdas de marta o similar? ¿A que encontró una línea a la que podríamos denominar estilo? En este último caso, les propongo que pongan un aspa sobre un cuadro de Rothko. Pintó bastantes cuadros parecidos ¿no? ¿Hay lo que tiene que haber para ponerle un aspa a Rothko por tener un estilo? Albers, d. Josef, También lo tiene. Usa pincel, pero usa una fórmula muy sencilla. A mi me gusta. No. A mí me emociona. Como Judd ¿Y? No me dirán que el sr. Freud, d. Lucian no usa una fórmula. Si uno se acerca a sus cuadros todo lo que el vigilante le permita, puede observarse el tipo de pincelada que usa para resolver ciertos problemas ¡y mira que usa pincel y óleo! Pero nada: puro estilo. Ahora bien, convendrán conmigo que es un estilo más que pasable. El estilo de Constable también es reconocible. ¿Qué tal Millares? ¿Le ponemos un aspa?

Creo que deberían definir "normalidad" y que no deben arrogarse la "sinceridad" como patrimonio propio. Aunque no lo crean, otros también pueden ser sinceros. En cuanto a la sencillez, no hay por qué dejar a un lado su antónimo. La complejidad no es una mala cosa.

Poner en cuestión la política cultural de las instituciones públicas es algo que siempre debe hacerse (y que deja de hacerse en cuanto a uno le dan una beca o una subvención), pero decir que el cuadro de uno es el ejemplo de "la absurda búsqueda de estilos por parte de un pintor en nuestra época" no me parece la forma más apropiada de dar un aire universal al manifiesto.

Atentamente,

Anxova dijo...

El hartismo no cree en el arte conceptual, por eso Klein está tachado. No digo que no tenga cierta gracia esa performance en particular, pero creemos que este tipo de actos son más propios de las artes escénicas que de las artes plásticas.

En cuanto a los estilos no rechazamos que Pepito o Fulanito tengan un estilo de tipo tal o cual. ¡Faltaría más! No queremos dejar sin trabajo a críticos o historiadores, que son la gente encargada de poner etiquetas y estudiar el arte. Lo único que decimos es que es tonto buscar un estilo propio. Eso no se busca, se encuentra, y sin saberlo siquiera uno. Yo mismo reconozco perfectamente mi impronta en mis alumnos, o la de mi mujer. Es natural que se traspasen formas de hacer, hasta las manías. Pero lo que negamos es que la obra de un artista deba ser la ilustración de una teoría previa. Eso es lo absurdo. El artista hace, el estudioso estudia lo que el artista hace. Lo contrario -que sucede en multitud de ocasiones- es un error: el artista pierde su autonomía -tiene que seguir un manual de estilo concreto- su autenticidad -el estilo no parte de él mismo sino de un teórico- y lo vuelve esclavo de la teoría: nosotros propugnamos la libertad del artista para pintar como le venga en gana, sin preocuparse de estar siguiendo o no la "moda", o la "teoría" en boga.

Passy dijo...

Gracias por su contestación. No me parece completa, pero gracias.

¿Algo que decir en cuanto al estilo de Rothko, por ejemplo? O el suyo. O el de tantos que han hecho lo que les ha venido en gana con críticos o sin criticos. Y muchas veces no se trata de los críticos. Creo haberle leído que su esposa ha vendido cuadros de temas y tamaños que no seguían los criterios recomendados por sus amigos o el mercado. A algunos de los míos les pasa lo contrario. No hay forma, oiga. Se empeñan en el minimalismo más austero, están a punto de desaparecer y, siendo dibujantes de primera fila, no quieren saber nada de la figuración. Ahí los tiene usted haciendo anuncios, maquetando libros, montando exposiciones. Mira que son modernos y no hay forma. Y el caso es que no son malos. Yo más bien diría lo contrario. Han conseguido un estilo propio, como cuando lees uno una novela de Vila-Matas, un cuento de Quim Monzó o unos párrafos de Faulkner y dice "esto debe ser de Faulkner".

Déjeme volver al cuadro que ilustra su entrada anterior. ¿Cree usted que está pintado -permítame la expresión- desde la nada? ¿por qué está dividido en cuadros más pequeños que el total? ¿Por qué el cuerpo se ve como se ve? ¿Y los elementos del fondo? ¿No reconoce usted de dónde vienen? ¿No reconoce usted adónde le conduce su propia libertad? Esto de que el estilo no se busca sino que se encuentra vuelve a convertir el arte en un asunto semi-mágico y no creo que la cosa sea así. Muchas aptitudes son innatas. Otras se adquieren, pero en cualquier manifestación artística hay dos elementos a los que el hombre debe enfrentarse al mismo tiempo: 1)Qué quiero decir y 2)cómo lo quiero decir. Salvo extrañas casualidades, ninguna de las dos se "encuentran". Se buscan y se buscan desesperadamente. A favor o contra corriente.

Por cierto: hay en España críticos, comisarios, concursos y becas -creo que ya lo he dicho- absolutamente partidarios de la figuración, el lienzo y el pincel. Concursos en los que se premia el realismo con cantidades muy importantes y galerías que solo quieren exponer paisaje.

Gracias por su paciencia. Tal vez la esté agotando, pero el asunto me apasiona.

atentamente,cidirch

Anxova dijo...

Creo que por suerte estamos de acuerdo en que el asunto apasiona.

Yo lo veo más sencillo, mucho más sencillo. Por supuesto que en lo que yo hago hay miles, millones de influencias. No puedo ni tengo por qué negarlo. No creo en la magia en absoluto. Creo en la tradición, en el pasado, en el que está incluido todo lo que hemos visto desde nuestro presente hacia atrás, incluido Saura, Freud o los anónimos egipcios.

Pero creo que esas influencias están no sólo en mí, sino en TODOS, aunque haya quien las niega. Y creo que lo absurdo es querer ser "puro" en eso.

Y respecto a lo del realismo, a mí el realismo fotográfico y relamido que está ahora en boga me aburre y me enfada tanto como el conceptualismo. No lo veo más serio ni mucho menos. Creo que ambos tipos de arte no saben ni de qué va la pintura, y la desprecian por igual, aunque unos usen rollos de papel higiénico en hilera y los otros usen óleo con barniz holandés. Aunque bueno, es mi gusto personal.

mariano dijo...

Mucha gente nos pregunta, a raiz de esto del hartismo, nuestro visión sobre un artista en particular...¿y qué pensais de Rothko?...¿Y de Saura?...¿y de Chillida?...etc, etc...
No creo que debamos responder a esas preguntas como si fueramos una especie de oráculo que tenga la llave de lo que es bueno o es malo. Tenemos una OPINIÓN como espectadores que es nuestra, y que es tan válida como la de cualquier otra persona. Precisamente eso es una de las cosas en las que insiste nuestro manifiesto, la libertad de CADA persona para opinar y acercarse al arte a su manera, sin miedos impuestos desde fuera.
Si tú eres un artista, que por lo que dices creo que es así (además, creo que te conozco, aunque no estoy seguro), observarás a menudo ese recelo, esa aversión del público a opinar y a fiarse de su propia percepción del arte.
Por ello, no tiene sentido juzgar nuestro manifiesto o nuestros textos en base a una OPINIÓN sobre un/os artistas en particular, porque creo que el hartismo habla de una tendencia general, y como todo lo general, no está absolutamente en todas partes.
Claro que hay galerías que exponen pintura, pero no hay muchos museos de Arte Contemporáneo que lo hagan, y en todo caso, el concepto de contemporaneidad no puede ser monopolizado por unas TENDENCIAS.
Nosotros en absoluto defendemos la sinceridad como patrimonio propio, sino como algo que hay que proteger y que existe en muchos artistas.
Lamentablemente, en muchos otros no, y las políticas culturales y artísticas favorecen más bien a estos últimos, dado que hacen prevalecer la discursividad y la retórica que envuelve el arte sobre el arte en sí.
De todos es sabido que la charlatanería no ha sido nunca demasiado amiga de la honradez. Y que si a una persona se le da bien la teoría sobre el arte...pues es muchísimo mejor para todos que sea teórico y no que pretenda ser artista plástico.
En cuanto a que definamos la "normalidad", yo básicamente la definiría (si hablamos de arte) como la situación en la que una persona, después de visitar una muestra de arte "contemporáneo" no se siente estafada un 90 por ciento de las veces.
Normalidad hay cuando uno lee un libro o ve una película, y después se atreve a comentar su opinión en voz alta sin mirar hacia los lados con miedo.
Normalidad es que ese libro o esa película te guste o no te guste, pero que no dudes de la profesionalidad de su autor.
Normalidad es que no haya un grupo de artistas (pintores en este caso) excuídos porque sí de los foros del "arte contemporáneo" y del concepto de contemporaneidad en sí.
El verdadero problema es que se ha hecho creer a gran parte del público que la ANORMALIDAD del funcionamiento del "circuito" artístico es lo que le confiere su caracter de "contemporáneo" y "moderno", y esa falacia estúpida que sólo es sostenible a golpe de subvención es nuestro principal motivo de lucha.
También hablas de las bondades de la complejidad en oposición a la "sencillez" que nosotros demandamos en el ARTE. Me temo que esa SENCILLEZ (que quizá no sea la palabra exacta) es más bien antónimo de SNOBISMO y de elitismo forzado (de mamoneo, de postureo y artisteo, para entendernos), no de complejidad, que por supuesto, no es una cualidad negativa (al menos de entrada).
Y tambien tengo que mostrar mi desacuerdo cuando dices que los artistas dejan de criticar a las instituciones culturales cuando reciben premios y subvenciones.
Creo que afortunadamente, no siempre es así. No es,desde luego, nuestro caso, y pobre del artista al que calle una mísera subvención, aunque quizá sea cierto que eso, como dices, pasa a menudo, y eso es una invitación más a replantarse la relación de las instituciones públicas y el arte, llevada hoy día por inercias que ya no le valen a nadie, excepto a unos cuantos oportunistas, que a veces, y sólo a veces, son además artistas.

Passy dijo...

Gracias a los dos.

No quiero abusar. Sólo dos cosas. La pregunta sobre Rothko es, creía que estaba claro, una provocación. Si alguien iustra su manifiesto tachando a Duchamp o a Klein ¿Por qué no a Rothko?

Y la segunda: Convendrán conmigo en que las ferias de arte son parte de lo que ustedes llaman circuito. En la última en la que he estado -Arte Santander (No es Basel, pero algo es algo)- la pintura no ocupaba un lugar menor. Claro, lo que creo que no se puede pedir es que la pintura sea al óleo, figurativa y no realista.

Otra cosa: Las artes siempre han sido un asunto de gente con dinero. Sólo los oferentes podían encargar un buen cuadro de la Virgen haciéndose pintar de rodillas, orando piadosamente con sus mejores ropas. Sólo un grafitero descubierto por alguien con ojo para los negocios puede vender un stencil pintado con spray sobre un cuadro de tienda de muebles por 200.000 libras.Sólo los príncipes alemanes podían encargar un concierto y ahora sólo el Estado Francés puede pedirle lo mismo a Lazkano. Pocos tienen en la entrada del patio dos Bacon de 3 metros. Que yo sepa, en España, el sr. Abelló. Esto en cuanto al dinero. En otro caso, véase el multicitado W. Benjamin en cuanto a la reproducción de la obra de arte.

En cuanto a lo complejo, me refería a que la forma de pintar, la técnica y las herramientas o el "decir" de la pintura son inseparables del momento en el que éta se produce. Es decir: la pintura es siempre contemporánea de su tiempo. Podemos creer en la tradición y en el pasado. Y no hay forma de ir hacia adelante sin conocer de dónde venimos, pero si Ucello y compañía no hubieran mirado más allá, la perspectiva sería una entelequia. Sin los historiadores o los críticos, muchos de los pintores que hoy consideramos pilares fundamentales de la historia del arte estarían arrumbados en los sótanos de los museos, sin el apoyo literario de los románticos la pintura europea del XIX no sería lo mismo. La pluma y el pincel van de la mano en el realismo francés y la historia del cristianismo se entiende mal sin su iconografía. La sencillez no existe. Sentarse delante de un paisaje para pintarlo es un acto que puede ser cualquier cosa menos sencillo. Y no me refiero a su ejecución, que ya tiene lo suyo...

¡Qué horas! Buenas noches.

P.d. Estimado Mariano: ¿De qué nos podemos conocer?

mariano dijo...

no sé si nos han presentado antes...¿tú eres el primo de Daniel?
(bueno, que poco artística queda esta pregunta)

Passy dijo...

No. No soy el primo de Daniel.

De todas formas, la pregunta es francamente artística. Es el arranque perfecto para un buen diálogo de teatro.

Saludos y gracias de nuevo.

Anxova dijo...

Coincido con Mariano, y contigo también en gran medida -anda que no es difícil hacerse entender escribiendo- porque por supuesto pienso que somos hijos de nuestro tiempo. Creo incluso que la pintura de hoy es una maravillosa manera de expresar nuestra época. Cuando hablo de tradición no me refiero a lo que está muerto y enterrado.

Vamos por partes:

1. Evidentemente el arte es un lujo. No creemos -yo al menos no lo creo- en que el arte lo compre la gente sin recursos. Yo no podría comprarme un Bacon ni de coña. Tampoco estoy dispuesto a malvender mi trabajo: entre otras cosas no me daría para vivir. Así que no me queda otra que buscar gente con dinero para que pueda desembolsar las cantidades por las que debo vender mis cuadros (aunque son baratos, ¿eh?). ;) Había una frase anónima que dice "Las obras maestras del arte tienen a los ricos por esposos, pero a los pobres por amantes". Eso es lo que en el fondo significa "El arte es de todos".
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2. La sencillez es, como dice Mariano, lo contrario del snobismo y elitismo. En realidad el término está utilizado en referencia al mundillo del arte y su funcionamiento; evidentemente una buena pintura es sumamente compleja, aunque se ejecute rápidamente en algunos casos, y aunque el aspecto final sea de aparente sencillez.

En este sentido creo que puedo dar una analogía: el sostén teórico de las pseudociencias es muy complicado: puro sofisma. Su fuerza no está en razones, en argumentos sólidos, sino en la forma de los enrevesados discursos que aluden a fuerzas místicas pero haciéndolo de tal modo que suene técnico y complicado. El cerebro de la mayor parte de la gente desiste de intentar entenderlos, por lo que ese barniz de apariencia científica funciona.

La ciencia, en cambio, con toda su complejidad, se explica fácilmente con argumentos sólidos y razones sencillas.

En el arte pasa lo mismo: el arte, el verdadero -ya, ya sé que no suena bien- se explica viéndolo, simplemente. Aunque para lograr pintar un Giotto haga falta toda una vida y una excelencia técnica y una sensibilidad inmensas. En cambio, el pseudo-arte, o arte oficial, al que nosotros aludimos, al verlo produce una decepción que sólo se mitiga después de leer o escuchar miles de intrincados argumentos que suenan muy técnicos y muy profundos, pero que si se analizan al detalle y con rigor al final aluden a fuerzas místicas pero haciéndolo de tal modo que suene técnico y complicado.

Es decir: el Traje Nuevo del Emperador. Si los ropajes de verdad fueran hermosos y coloridos los truhanes no necesitarían ponderar sus invisibles cualidades ni amedrentar a los parroquianos diciendo que esa tela tenía una cualidad mágica, de tal modo que si uno no era digno de su cargo o era irremediablemente estúpido no podría verla.

3. El Hartismo y el arte actual. Nuestro mismo movimiento ni tendría sentido ni tendría esta forma concreta en otra época. Aunque pueda parecer lo contrario, los movimientos reactivos -que no reaccionarios- y contracorriente son hijos de su época. Más incluso que los que van a favor de la corriente. Porque la inercia no es su razón de ser, como en lo que denuncian. En nuestro caso precisamente nos queremos zafar de esa inercia, intentamos algo tan difícil como obviar la influencia del feísmo -que es omnipresente- y el pensamiento único. Intentamos no caer en la trampa unidimensional. Ha habido siempre movimientos contracorriente. No es la primera vez que se quiere dar la vuelta al mundo del arte, conscientemente. Hasta es una tradición. En cierto modo el nuestro es un movimiento de vanguardia, y es, contrariamente a lo que en algún foro dicen, un movimiento que recoge bastante del dadaísmo. Yo lo digo muy en serio: si Duchamp viviera, creo que se haría Hartista, porque todo ese espíritu de romper con todo, y de hacerlo con humor, socarronamente, impregna todo lo que hacemos. Claro que contra lo que vamos es contra el monstruo que su sueño ha creado, pero hasta creo que el mismo Duchamp estaría de acuerdo, al menos en sus tiempos más revolucionarios, en que hay que matar a ese monstruo.

Por otra parte nuestra manera de entender la tradición no es tradicional -no es la que está en boga- sino que se acerca más a la manera antigua de entenderla: es ese poso, esa imagen mental que se va transmitiendo entre artistas, y que al final influye en cómo uno se plantea las cosas. Nuestros "enemigos" entienden la tradición como lo anterior a 1917, nosotros llamamos tradición también a lo que ha venido después, instalaciones de Koons incluídas. Del mismo modo que Sócrates aprendió de los sofistas para derrotarlos y neutralizarlos, nosotros hemos aprendido con el sofismo artístico y le soltamos un pedo en sus mismas narices teóricas: lo combatimos también teóricamente, porque ahí, pese a que es su arma principal, su sostén, es justo donde más flaquea: la teoría artística de esta gente no vale ni el papel en el que está escrito: no se sostienen sus argumentos, como el "cambio de status", son falacias sostenidas con más falacias.

Aunque evidentemente, es un sobreesfuerzo tremendo: a mí, aunque me guste hablar, lo que más me gusta es pintar, y ojalá no hiciera falta sacar hartismo alguno, porque podríamos pintar sin preocuparnos de nada más. Pero por desgracia no es así: es muy triste pasarse años pintando y tener que resignarse a cumplir los 50 para que te hagan caso de verdad. Mi mujer lleva años pintando muchísimo -tenemos el estudio a rebosar- y pese a que tiene cierto éxito -vivimos de la pintura, y no mal del todo- sabe que el camino está lleno de pinchos, y que si no quiere resignarse a esperar a tener 50 ó 60 años, triunfar le costará un esfuerzo titánico. Y todo porque hay cuatro vividores que dicen que "la pintura está muerta", y cuelgan cosas espantosas en sus chalés de diseño minimalista, que ni a ellos les gustan, pero como les han dicho que eso es bueno, que eso está de moda...

Por sentimiento, si te digo la verdad, creo que más de uno de nosotros iría a las barricadas gritando consignas exaltadas. Pero afortunadamente hemos tenido tiempo de pensar en las cosas y sabemos que en un mundo en el que los ciegos son "discapacitados sensoriales" hay que ir poco a poco.

Passy dijo...

"Y todo porque hay cuatro vividores que dicen que "la pintura está muerta", y cuelgan cosas espantosas en sus chalés de diseño minimalista, que ni a ellos les gustan..."

A esto me refería cuando les decía que "no deben arrogarse la "sinceridad" como patrimonio propio."

Denle al dueño del chalé -como mínimo- el beneficio de la duda.

Me alegra que puedan vivir de la pintura. Eso sí es un privilegio.

Atentamente,